Tecnoadicción: Causas y síntomas. Que hacer?

No caben dudas que todas las adicciones son malas, ya que generan en el individuo una fuerte dependencia que provoca cambios drásticos en su personalidad, principalmente cuando se encuentra frente a la frustración de no poder ser dueño del tiempo y el espacio para dedicarse de lleno a su tan preciado objeto de deseo.

En este contexto, en las últimas décadas surgió una nueva forma de adicción, la cual en un principio no fue tomada con preocupación, ya que se consideraba más un hábito, una costumbre o una necesidad que una adicción propiamente dicha.

Hablamos de la hoy llamada “tecnoadicción”, la cual si bien aún puede llegar a ser subestimada por muchos sectores, sobre todo aquellos grupos sociales que elevan la función de la categoría a un terreno sobrestimado, lo cierto es que puede llegar a provocar en quien la padece una dependencia tal que genera modificaciones en su psiquis muy similares a las que suelen producir las drogas, el alcohol o el tabaquismo.

Además, la tecnoadicción también posee factores negativos que pueden llegar a provocar con el tiempo deterioro no sólo psicológico, sino también físico de la persona que la padece.

Asimismo, un aspecto agravante cuando se habla de tecnoadicción reside en que en la mayoría de los casos se trata de una adicción que suele presentarse principalmente entre las poblaciones más jóvenes, ya que el contacto permanente y el cambio de costumbres en las sociedades ha llevado a que hoy los niños, los adolescentes y los adultos jóvenes no conciban la vida real sin la vida virtual.

Esto ha provocado que con los años se haya registrado un incremento notable en todo el planeta de la patología denominada TDAH, es decir del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad, que suele presentarse en los primeros años de la infancia.

Con los años, el adicto a la tecnología puede llegar a presentar además otras complicaciones asociadas a patologías psicológicas, tales como trastorno de ansiedad, depresión y demás, a lo cual se suma la aparición de problemas físicos que pueden volverse crónicos, debido a sedentarismo.

Por otra parte, dentro del campo de la tecnoadicción se agrupan una serie de diferentes adicciones, las cuales se encuentran relacionadas al tipo de adicción y objeto que haya provocado tal dependencia.

Por fortuna, existen distintos tratamientos que pueden ser implementados para contrarrestar los efectos maliciosos de la tecnoadicción en cualquiera de sus formas, por lo que es sumamente importante estar atentos a los signos y síntomas que podrían presentarse y estar indicando el origen de una tecnoadicción.

Precisamente en este artículo, te invitados a recorrer algunos de los principales aspectos de la tecnoadicción, conocer los síntomas y asimismo las diferentes posibilidades de tratamiento que existen en la actualidad.

Qué es Tecnoadicción?

Si bien los estudios médicos que existen en torno a la tecnoadicción aún son escasos, por lo que no corresponde en este caso hablar de patología, ya que todavía no ha sido debidamente clasificada dentro de los estándares de los trastornos mentales, lo cierto es que la tecnoadicción existe y afecta en sobre manera a quienes la padecen, sin ser totalmente conscientes de ello.

En líneas generales, podemos definir a la tecnoadicción o adicción a la tecnología como la necesidad imperiosa e incontrolable de utilizar dispositivos electrónicos y tecnológicos, como lo son las computadoras, los teléfonos celulares, las tablets y demás.

Por supuesto que debido a que se trata de un término muy amplio y abarcativo, lo cierto es que la tecnoadicción no sólo se circunscribe a la utilización de dichos dispositivos, sino principalmente a la dependencia que se genera hacia los servicios y aplicaciones que los usuarios de equipos electrónicos pueden utilizar a través de ellos, provocando un abuso en el uso de dichas herramientas de software.

Un ejemplo claro de ello es la utilización abusiva en cantidad de tiempo diario que una persona puede estar haciendo de su teléfono celular, siempre para poder usar las redes sociales. De esta manera se crea una adicción no sólo al dispositivo, sino también a internet y a la red social que haya sido elegida por el usuario. Incluso cuando no está conectado, seguramente se mantendrá pendiente de forma permanente de las notificaciones que pudieran llegar.

En lo que respecta al sujeto social que termina siendo adicto a la tecnología, si bien en un gran porcentaje la tecnoadicción se detecta más frecuentemente en pre púberes y adolescentes, lo cierto es que puede afectar a la población en general, incluyendo niños, adultos y personas de la tercera edad, independientemente también del grupo sociocultural al cual pertenezcan.

En cuanto al género del individuo, está claro que la tecnoadicción puede ser desarrollada tanto por hombres como por mujeres, aunque existen algunas diferencias con respecto al objeto de adicción de cada uno.

Por lo general, en el caso de los hombres se presentan con mayor frecuenta la adicción a los juegos en línea, las aplicaciones de juegos y la pornografía. En el caso de las mujeres, en su mayoría desarrollan adicción a las redes sociales, las compras en línea y los chats.

Con respecto a los factores que actuarían como causantes de la aparición de la tecnoadicción, por el momento se desconoce el origen exacto de la misma, por lo que se estima que en realidad suelen sumarse varios factores de riesgos en una población que podría estar más vulnerable a padecer esta adicción.

Hasta el momento, las investigaciones realizadas en el campo de la psicología y la psiquiatría en cuanto a la tecnoadicción muestra una serie de parámetros que podrían llegar a ser desencadenantes de la aparición de este problema, entre los cuales se menciona el medio ambiente, el estado de la salud mental del individuo, los rasgos propios de su personalidad, las presiones sociales y del entorno, e incluso algunos rasgos genéticos inherentes.

Lo cierto es que se trata de factores que son considerados causas subyacentes de la adicción a la tecnología, aunque aún no se determina con exactitud qué es lo que finalmente causa la tecnoadicción, de ahí la dificultad para tratarla.

Sin embargo, podemos decir que en la mayoría de los casos en los cuales en un determinado momento de la vida aparece la tecnoadicción, esta ha estado determinada por otros problemas de salud subyacentes, como pueden ser el estrés, la depresión, la ansiedad, el insomnio, los trastornos obsesivo-compulsivos y demás.

Asimismo, una serie de problemas de salud mental específicos preexistentes, como lo son quienes han sido diagnosticadas con trastorno por déficit de atención (TDA), trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) o trastorno obsesivo compulsivo (TOC), poseen una mayor tendencia y riesgo a ser vulnerables a padecer de tecnoadicción.

Por supuesto que los expertos coinciden en que aquellas personas que presentan dificultades en los entornos sociales, debido a timidez, inseguridad e introspección, son las más propensas a desarrollar una tecnoadicción, ya que optan por utilizar dispositivos electrónicos en todo momento con el fin de poder satisfacer sus necesidades sociales.

Es por ello que la tecnoadicción se enmarca dentro de las denominadas adicciones conductuales, las cuales a grandes rasgos se caracterizan principalmente por la incapacidad progresiva que padece el sujeto para poder controlar, regular o limitar el comportamiento adictivo.

Por supuesto que este comportamiento genera una interferencia permanente y nociva con la vida social, familiar, académica y laboral de la personas.

La mala noticia es que lejos de lograr disponer en la actualidad de campañas que adviertan contra los daños que puede causar la tecnoadicción, lo cierto es que los desarrolladores de tecnología, incluyen a empresas fabricantes de teléfonos, creadores de videojuegos y propietarios de redes sociales, intentan crear productos que puedan aprovecharse de las debilidades del individuo y de sus tendencias adictivas, generando así un ciclo de compulsión que no le permite al sujeto salir del circulo vicioso de la adicción que padece.

Síntomas frecuentes de la tecnoadicción

Como hemos visto, las causas que pueden llegar a provocar la aparición de la tecnoadicción son múltiples, e incluso también podemos comprobar que el desarrollo de este comportamiento no se encuentra necesariamente ligado a patologías psicológicas o psiquiátricas preexistentes, aunque claro está estos son individuos más vulnerables.

Tampoco podemos decir que la adicción a la tecnología es propia de los hombres o las mujeres, o que sólo se presenta en la edad temprana de la adolescencia y se expande durante los años hacia el camino de la adultez.

Es una falacia tratar de enmarcar la tecnoadicción a un grupo social, un grupo etario o un determinado y especifico causal, ya que lo cierto es que puede hacerse presente en cualquier momento de nuestra vida.

En cuanto al disparador, si bien también aquí se presentan diversos factores que son considerados de mayor riesgo, lo cierto es que una persona común, que jamás ha tenido una adicción o un trastorno determinado de su conducta, y al mismo tiempo es una persona que ha logrado socializarse correctamente, puede desarrollar en su vida una tecnoadicción.

Algo que aparece como un objeto de interés, por ejemplo la interacción que se presenta en las redes sociales, puede con el tiempo convertir al individuo en un adicto a su uso, incluso llegar a estar pendiente en todo momento de las nuevas notificaciones que recibe de la comunidad en la cual participa.

Es por ello que ante el riego de la aparición de una tecnoadicción, es importante que nos mantengamos alertas a los posibles síntomas que pudieran surgir e indicar la presencia de una adicción a la tecnología.

En este aspecto, existen varios signos que pueden estar diciéndonos que una persona se encuentra padeciendo de tecnoadicción, aunque los síntomas más frecuentes suelen ser conductas que incluyen por ejemplo la disminución progresiva del interés que posee el sujeto en torno a diferentes actividades de la vida real, es decir que ocurren sin el uso de la tecnología y de internet.

Quienes padecen alguna tecnoadicción pueden presentar una deficiente o mala higiene, como así también expresar una irritabilidad constante, además de mostrar la frustración desmesurada en los momentos en que deben desconectarse y dejar de utilizar el dispositivo electrónico.

Esto conduce luego a deficiencias en el trabajo, en la escuela e incluso en las relaciones sociales con amigos, familiares y demás, ya que la utilización persistente del dispositivo electrónico pasa a ser algo normal en su vida diaria.

Asimismo, quienes padecen de una tecnoadicción suelen expresar preocupación por las experiencias vividas en línea, incluso en los momentos en que se encuentran desconectados, y en su afán por mejorar dicha experiencia, pasan el tiempo analizando las situaciones de las experiencias pasadas y tienden a planificar cómo se comportarán en el futuro, por ejemplo proyectando comportamientos puntuales dentro de una partida de un videojuego.

Si bien estos son algunos de los síntomas más frecuentes que pueden llegar a presentar quienes padecen de alguna tecnoadicción, lo cierto es que ante la mínima duda es importante tomar algunas medidas paliativas, y si es necesario consultar con un especialista.

Las tecnoadicciones más populares

Cuando hablamos de tecnoadicciones debemos tener en cuenta que este término abarca a una gran cantidad de trastornos asociados con el abuso de las nuevas tecnologías, principalmente en torno a internet y los dispositivos electrónicos que los usuarios utilizan para conectarse.

Como hemos visto más arriba, uno de los síntomas más evidentes de estar padeciendo alguna tecnoadicción reside en estar conectado de forma constante, generando así una relación de dependencia hacia los dispositivos y hacia internet, provocando la frustración del individuo por ejemplo cuando no cuenta con señal WiFi.

Lo cierto es que en la actualidad las tecnoadicciones han crecido exponencialmente, y es por ello que hoy podemos encontrar los más diversos tipos de tecnoadicciones, siendo algunas de las más frecuentes el trastorno de adicción a internet, el síndrome Fomo y la nomofobia.

En los próximos párrafos repasaremos algunos de los principales aspectos que presentan entre sus características fundamentales las tecnoadicciones más populares que existen en la actualidad.

Ciberadicción

Más conocida como trastorno de adicción a internet, la ciberadicción se caracteriza por tratarse de un desorden de conducta grave cuyo principal aspecto es el desarrollo de una profunda obsesión hacia las diversas actividades en línea.

Debido a la enorme cantidad de propuestas que los usuarios hoy pueden encontrar al utilizar internet, muchos expertos coindicen en que existen tantas ciberadiciones como actividades que realizan las personas al utilizar internet de forma desmedida.

Por ende, según una clasificación que podría darse en torno a las ciberadicciones, podemos mencionar entre otras la que se genera en torno al uso desmedido de las redes sociales, como así también el abuso en la utilización de videojuegos en línea, el consumo habitual de pornografía a través de internet, el abuso de las compras online incesantes y demás.

Uno de los grandes interrogantes que expresan la mayoría de los usuarios de internet se centra en saber si son ciberadictos. Para saberlo es necesario tener en cuenta los principales síntomas que pueden llegar a aparecer ante la posible presencia del desarrollo de una adicción a internet.

Por lo general, los ciberadictos suelen manifestar una preocupación constante por mantenerse conectados a internet, volviéndose este comportamiento cada vez más presente en su vida cotidiana. Así la vida virtual pasa a cobrar mayor importancia que la vida real del individuo.

Cualquiera sea la actividad que explore en internet, la persona que padece de ciberadicción puede llegar a utilizar gran parte de las horas del día para estar en línea. Al mismo tiempo, es probable que intente ocultar las actividades que realiza en internet a sus seres queridos, amigos y compañeros, con lo cual pone en riesgo la estabilidad de su vida personal y su trabajo.

Además, es frecuente que un individuo que padece de ciberadicción se manifieste con una fuerte sensación de inquietud cuando no está conectado a internet, y al mismo tiempo muestre enojo y frustración cuando no dispone de los elementos para conectarse, ya sea que porque no hay señal WiFi o bien porque su dispositivo se ha quedado sin batería.

Síndrome Fomo

Además de la ciberadicción, en la actualidad encontramos que una de las tecnoadicciones más frecuentes suele ser el llamado Síndrome FOMO. Su nombre proviene de las siglas del concepto en inglés “Fear Of Missing Out”, que traducido al español sería algo así como el “miedo a perderse algo”.

Dentro del mundo de internet, este miedo a perderse algo guarda relación directa con el temor que sienten quienes padecen del síndrome Fomo, el cual se caracteriza por ser un miedo irracional a perderse cualquier cosa que pueda llegar a publicarse en las redes sociales que utiliza a menudo.

Generado por el miedo a quedarse fuera del mundo tecnológico y la frustración de no poder ser parte de un suceso que ocurre en el mundo virtual, las personas que padecen de síndrome Fomo experimentan todo el tiempo una necesidad imperiosa de estar conectados en todo momento, ya que uno de los principales temores reside en ser excluido del grupo de iguales.

Asimismo, por lo general las personas que sufren del síndrome Fomo suelen manifestar un alto grado de preocupación al ser espectadores de las vidas de los demás. Tengamos en cuenta que en internet todo tiende a ser perfecto, por lo que muchas personas con Fomo suelen sentirse frustrados al ver el supuesto éxito que publican sus amigos en las redes sociales.

Las vacaciones perfectas, la familia perfecta, la casa perfecta, la salida perfecta, todo ello que en las redes sociales suele ser una gran farsa en la que la mayoría de los usuarios suele entrar en el juego hipócrita de mostrar la perfección de sus vidas, hace que las personas con síndrome Fomo se sientan deprimidas y experimenten sentimientos de inferioridad y depresión.

La mayoría de las personas que padecen este trastorno, suelen responder a estos sentimientos negativos redoblando la apuesta, es decir publicando en las redes sociales, de forma permanente, aspectos de su vida que parecen ideales, para poder estar a la altura de sus amigos y contactos, lo cual a su vez genera una doble frustración.

El síndrome Fomo también se manifiesta cuando la persona suele asistir a eventos o actividades que no le gustan, visitar lugares que no son de su agrado, consumir bebidas o comidas que le desagradan, sólo por el simple objetivo de “tener que hacerlo” porque “debe mostrarlo” en las redes sociales.

Es importante tener en cuenta que el síndrome Fomo es fácilmente detectable, por lo que quienes lo padecen deben evitar seguir alimentando dicha adicción, ya que suele ocurrir que el trastorno se vuelve tan grave que incluso algunos individuos comienzan a vivir únicamente para sus redes sociales, en detrimento absoluto de la vida real.

Nomofobia

La nomofobia se ha expandido en los últimos años y se ha convertido en otra de las tecnoadicción más presentes en la sociedad actual. Su origen proviene de la expresión inglesa “no-mobile-phone phobia”, que traducido al español significa la presencia de una dependencia que desarrollan las personas a sus teléfonos celulares.

Cuando un individuo padece de nomofobia, por lo general experimenta un terror extremo en aquellos momentos en los cuales no dispone de su teléfono celular a mano. Por supuesto se trata de un miedo ilógico, ya que está generado por la dependencia que creo la persona con el dispositivo.

Dicha dependencia hace que cuando el sujeto no puede utilizar su teléfono celular por diferentes motivos, manifieste una sensación de incomunicación, la cual en realidad es infundada, pero para la persona que padece esta tecnoadicción se transforma en un momento de caos.

Hoy se estima que millones de personas en todo el mundo padecen de nomofobia, en mayor menor medida, y lo cierto es que este trastorno de la conducta puede manifestarse a través de diversos síntomas bastante visibles.

En líneas generales, los principales síntomas de la nomofobia aparecen fundamentalmente en el momento en que el individuo se encuentra frente a la situación de no disponer de su teléfono celular, lo cual inmediatamente le genera una incapacidad para afrontar todo tipo de situaciones.

Asimismo, en muchos casos la nomofobia puede llegar a presentarse con síntomas físicos, además de emocionales, entonces el individuo comienza a experimentar estrés y ansiedad, legando incluso a poder sufrir ataques de pánico, que son habituales en los casos en que la nomofobia es grave.

Lo cierto es que existen una serie de tratamientos que pueden llevarse a cabo para poder superar la adicción al teléfono celular, por lo que es sumamente importante estar alerta a la aparición de los primeros síntomas que podrían indicar la presencia de nomofobia en nuestra vida cotidiana, principalmente cuando notamos que utilizamos el dispositivo por tiempos excesivos.

Por lo general, para tratar la nomofobia se suele llevar a cabo una estrategia de varias fases, en las cuales el individuo debe aprender de a poco a controlar su ansiedad, al tiempo que debe comenzar con una serie de cambios de hábitos que implica el uso del teléfono celular.

En algunos casos incluso es recomendable acudir a realizar psicoterapia, pero lo cierto es que más allá del tipo de tratamiento que se realice, el objetivo fundamental será lograr que el sujeto pueda aprender a controlar el uso del teléfono celular, al tiempo que pueda afrontar situaciones de riesgo.

Phubbing

El llamado phubbing es una tecnoadicción cuyo nombre proviene de las palabras en inglés “phone” (teléfono) y “snubbing” (ignorar o menospreciar), y en líneas generales se aplica a las personas que priorizan la utilización de su teléfono celular antes que los demás.

De esta forma se generan situaciones en las cuales la persona que sufre de phubbing hace un uso permanente de su dispositivo móvil al tiempo que ignora por completo a las personas que están con él o ella. Asimismo, el sujeto se concentra sólo en su teléfono e ignora por completo su entorno.

Conocido también como “ningufoneo”​, provoca que la persona que lo padece no pueda establecer relaciones con los individuos que lo rodean, y así por ejemplo cuando se encuentra en una reunión termina aislado del mundo y concentrado en lo que sucede en la pantalla de su dispositivo.

De esta forma, la persona que padece de la tecnoadicción llamada phubbing, con el paso del tiempo verá que sus relaciones con amigos, familiares, con su pareja y demás, se verán seriamente perjudicadas.

El phubbing, lejos de mantenernos comunicados como creen los individuos que padecen de esta adicción, lo cierto es que crea una brecha muy fuerte en las relaciones de nuestra vida real, alejándonos gradualmente del mundo que nos rodea.

En lo que respecta al tratamiento, existen diversas alternativa que pueden aplicarse dependiendo de la gravedad de la adicción que presente el sujeto, pero por supuesto, al igual que sucede con la nomofobia, la persona debe romper con la dependencia que ha desarrollado hacia su teléfono celular.

Para ello es fundamental poder aprender a controlar la ansiedad que provoca el no disponer del dispositivo a mano, y al mismo tiempo aprender a enfrentar las situaciones dela vida cotidiana sin necesidad de recurrir al móvil para ello. En muchos casos, la respuesta estará en una bien estructurada psicoterapia.

Adicción a los videojuegos

Como sucede con el resto de las tecnoadicciones, y lo cierto es que en un nivel muy emparentado con la ciberadicción, la adicción a los videojuegos provoca que quien la padece pase gran parte de su tiempo diario realizando partidas en su videojuego favorito, y de esta manera desatiende por completo el resto de las tareas de su vida cotidiana, incluso el hecho de socializar con otras personas.

Asimismo, cuando la imperiosa y compulsiva necesidad de estar todo el tiempo frente a la pantalla jugando a un videojuego llega a un extremo preocupante, el individuo que la padece puede llegar a desarrollar hábitos alimenticios poco saludables, en detrimento de su salud física.

Además se suma a ello una serie de trastornos en la conducta, que incluyen cuestiones tales como volverse irritable en los momentos en los cuales no puede jugar, padecer de una fuerte ansiedad, ataques de pánico e incluso se han registrado en el mundo algunos pocos casos de personas que han muerto por agotamiento después de haber pasado más de 48 horas jugando sin comer y sin dormir.

Lo cierto es que la adicción a los videojuegos se expresa con una serie de síntomas que pueden llegar a ser similares a los que presentan las personas que poseen adicción a las drogas o al juego, ya que a medida que transcurre el tiempo la adicción se va profundizando y empeorando gradualmente.

En la actualidad, con la creciente preocupación que existe en torno al desarrollo de esta adicción, podemos encontrar diversas terapias para tratar la adicción a los videojuegos, e incluso en algunos países se han abierto clínicas especializadas para la recuperación del individuo que padece dicho trastorno.

Los efectos de la adicción

Las tecnoadicción, al igual que sucede con otro tipo de adicciones a sustancias, suelen provocar en el individuo que las padece diferentes problemas tanto emocionales como físicos, de allí la importancia de estar alerta a los síntomas para poder implementar un tratamiento acorde antes que las consecuencias sean graves.

Tanto niños como adolescentes y adultos pueden llegar a padecer una o más de las tecnoadicciones descriptas más arriba en este artículo, y lo cierto es que en poco tiempo pueden llegar a experimentar el impacto negativo de las mismas dentro de su vida social, familiar, como así también en el trabajo o en la escuela.

Como hemos visto, dentro de las llamadas tecnoadicciones se incluyen principalmente aquellas relacionadas a los videojuegos, las redes sociales y la navegación por la web, entre otras, siendo todas ellas causantes de la aparición de diversos efectos adversos.

Entre los principales efectos que provocan las adicciones, y más puntualmente las tecnoadicciones, encontramos los siguientes:

  • Dificultades para socializar.
  • Deterioro de las relaciones con familiares, amigos y parejas.
  • Problemas económicos.
  • Bajo rendimiento en la escuela o el trabajo.
  • Daños físicos, en algunos casos irreversibles, debido al exceso de sedentarismo.
  • Problemas visuales.
  • Trastorno del cuello de texto.
  • Trastornos de conducta y psíquicos.
  • Insomnio.
  • Ansiedad.
  • Depresión.
  • Ataques de pánico.
  • Desnutrición u obesidad.
  • Reducción de la inmunidad.
  • Deterioro de las capacidades mentales.
  • Problemas neurológicos.

Además de todos estos efectos, no debemos pasar por alto que las tecnoadicciones pueden llegar a provocar daños en el cerebro, ya que en principio debemos tener presente que las adicciones a la tecnología actúan de manera similar a las adicciones químicas.

En este sentido, debemos señalar que la expectativa que genera la adicción en la persona que la padece suele estar seguida de una recompensa, por ejemplo ganar un nivel en un videojuego u obtener un “me gusta” en Facebook, lo cual a nivel neurológico equivale a que el cerebro libere dopamina y otras sustancias químicas que hacen que la persona se sienta bien y satisfecha.

A medida que el tiempo transcurre y la adicción se vuelve más profunda, el individuo necesitará cada vez con mayor frecuencia que su cerebro libere dichas sustancias, para lo cual requerirá de estímulos cada vez más grandes con el fin de poder obtener ese efecto.

Como tratar una tecnoadicción

Como hemos señalado anteriormente, la tecnoadicción es considerada un tipo de trastorno que tiene muchos puntos en común con el trastorno obsesivo compulsivo, ya que en sus distintas formas se produce cuando el sujeto desarrolla una conducta compulsiva de la que es incapaz de resistirse.

Es por ello que en el tratamiento de las tecnoadicciones es sumamente importante también la prevención, la cual se logra a través de la educación en las poblaciones más jóvenes, que también son las más vulnerables a padecer cualquiera de las tecnoadicciones que hemos repasado más arriba.

Una vez que la persona se encuentra padeciendo de alguna de las adicciones a la tecnología, el primer paso para poder tratar esta afección es lograr que el individuo pueda tomar conciencia de lo que le está sucediendo, es decir que pueda reconocer las consecuencias que en su vida diaria está teniendo su compulsión.

De esta forma, el siguiente paso será establecer límites para poder lograr interrumpir el ciclo compulsivo, lo cual es posible llevar a cabo utilizando diferentes alternativas que permitan remplazar la acción compulsiva, por ejemplo reemplazando horas de computadora por algún deporte o alguna actividad artística.

De acuerdo a lo que señalan los expertos, para poder tener éxito en el tratamiento de las tecnoadicciones es importante que los límites que se establezcan de forma paulatina, es decir iniciar el proceso reduciendo gradualmente el tiempo que pasamos utilizando la computadora, el dispositivo, jugando un videojuego o conectados a internet.

Estos pasos deberían ayudarnos a poder superar la tecnoadicción que estamos padeciendo, pero lo cierto es que siempre es posible que con ello sólo no baste, y tengamos entonces que recurrir a un especialista.

En este punto, es importante aclarar que la ayuda profesional de un psicólogo que establezca un tratamiento para tratar nuestra tecnoadicción debe partir de la base de que el profesional considere la adicción a la tecnología como un trastorno de adicción a internet, es decir que el caso esté tomado seriamente.

Un tipo de método utilizado por la mayoría de los especialistas en la materia suele ser la llamada terapia cognitivo-conductual, la cual en líneas general busca a través de diferentes estrategias cambiar los pensamientos asociados con el uso excesivo de la tecnología.

En este tipo de terapia se apuntan a cambiar los pensamientos que causan el comportamiento compulsivo, pero al mismo tiempo se establecen una serie de pautas que ayudan al paciente a lidiar con las emociones subyacentes, como pueden ser la depresión, la ansiedad y demás.

En muchos casos, los especialistas también pueden llegar a recomendar la terapia grupal, ya que se ha comprobado que el compartir las experiencias con otros que están pasando por el mismo problema ayuda al aprendizaje que se requiere para tomar conciencia de la adicción y reconocer las consecuencias que esa conducta está provocando.

Tecnoadicciones en menores

En el ámbito de las tecnoadicciones y su crecimiento exponencial en la última década, no cabe ninguna duda que la franja etaria que más preocupa a los profesionales de la salud mental es la niñez y la adolescencia.

Con el correr de los meses son cada vez más los adolescentes y adultos jóvenes, puntualmente niñas y mujeres jóvenes, pero sin olvidar varones en la misma edad, que tienen síntomas de depresión y se muestran ansiosos ante cada situación por la que transitan. Incluso muchos han optado por la falsa solución del suicidio.

Esta tendencia viene en alza desde aproximadamente principios de 2010, cuando los jóvenes pudieron pasar de sus equipos de poca capacidad de proceso hacia tecnología mucho más avanzada.

Muchos especialistas sostienen que esta proclividad es debido al uso de dispositivos electrónicos y la permanente presencia las redes sociales, y tienen con qué compararlo fehacientemente. Según estos estudios, además del cambio tecnológico, esto se debe a que la aparición y rápida expansión en el mercado de los teléfonos inteligentes impactó de lleno y velozmente en todos los sectores sociales, es decir que no era cosa de “niños ricos”.

Para algunos, esta teoría que relaciona el uso de la tecnología con la depresión y con el suicidio tienen mucho de conspirativa, y fundamentalmente lo único que busca es fomentar pánico entre los padres, desconocedores de las necesidades y visión de las nuevas generaciones, como lo fueran los padres de los jóvenes que en algún momento fueron parte de manifestaciones culturales como el rap, los videojuegos o inclusive el rock a mediados de 1950.

Pero lo cierto es que las estadísticas son contundentes, y muestran un elevado porcentaje de adolescentes y niños con problemáticas que antes de la aparición del smartphone no estaban tan extendidas como en la actualidad.

Por supuesto que esto genera y generará inteligentes y airados debates entre especialistas. Sin embargo, las únicas víctimas de la falta de respuestas y espacios de contención siguen siendo los jóvenes.

Los niños y adolescentes suelen pasar gran cantidad de tiempo frente a sus dispositivos, unas 10 horas en promedio, todas ellas participando en las diferentes redes sociales que existen. Así lo indican estos estudios, los que además visualizan que entre estos jóvenes tecnoadictos existe hasta el doble de probabilidades de sufrir depresión y pensar en suicidarse.

Con respecto a la alta tasa de suicidios entre mujeres en su etapa adolescente y niñas, esta tendencia podría explicarse, para los especialistas, debido a la gran cantidad de información sobre temas como el suicidio y otras formas de hacerse daño a las que tienen acceso de forma gratuita y sin restricciones.

Sin embargo, no existe una forma cabal que permita definir la causalidad de estas conductas, salvo los datos que se obtienen de la interpretación de las estadísticas, lo que implica en realidad que no se trata de verdaderos ensayos científicos. Por lo menos así lo aseveran los propios realizadores.

Otros datos que revelan estas estadísticas y encuestas que tampoco tendrían una explicación firme, es porqué la tecnoadicción en menores y los problemas en la salud mental que sobrevienen con ella, son más pronunciados en niñas y adolescentes mujeres.

Según los expertos, la explicación es bastante simple, aunque no parezca convencer a nadie. Para los especialistas la causa más probable para ello son las redes sociales, espacios en que aseguran suelen pasar más tiempo las niñas y adolescentes.

Aparentemente las redes sociales para los investigadores son un ámbito en el cual se invita constantemente a la comparación, tanto de apariencia como social. Esto por supuesto trae aparejado una ansiedad muy fuerte por no sentirse relegados ni en segundo plano, lo que por supuesto lleva a conductas narcisistas que no se pueden sostener con el tiempo, ya que no todos los jóvenes tienen los recursos necesarios para estar a la moda ni estar a la altura de las “Influencers”.

También en esta respuesta estaría implicada la vulnerabilidad mental y social de estos jóvenes, los que no tuvieron todavía la posibilidad de hacer una vida social propia, es decir que no han podido vivir las experiencias, tanto negativas como positivas de vivir una vida real como lo hacen los adultos, y es por ello que dependen tanto de sus dispositivos para tener cierta validación social.

La tecnoadicción en los menores no es tema que deba tratarse a la ligera. Para Isaac Vaghefi, docente universitario e investigador, es una materia extremadamente delicada. Para el los smartphones se han convertido en una herramienta que es capaz de brindarnos una satisfacción inmediata a diversos estímulos que pueden ser muy excitantes.

Según el docente, nuestro sistema libera dopamina y tal cual un deportista extremo, o un drogadicto, requerimos cada vez más para poder recrear esa sensación de respuesta inmediata obtenida la primera vez. Sin dudas una sensación muy poderosa, sobre todo para la franja más joven, más vulnerable a este tipo de necesidades.

En este proceso, lamentablemente se juegan también otro tipo de problemáticas, como por ejemplo, que los jóvenes pierdan el interés mucho más fácilmente y se aburran de lo que están haciendo mucho más rápido, lo que luego aplican al resto de su experiencia diaria.

Estos datos provienen de las estadísticas que revelaron las encuestas que llevaron a cabo Vaghefi y su equipo. Para las mismas, se entrevistaron con más de 180 estudiantes, a los cuales se les solicitó revelar su rutina de uso diario de sus teléfonos inteligentes.

Con estos datos en mano, llegaron a la conclusión que se podía catalogar a los jóvenes tecnoadictos en 5 categorías diferentes: “Reflex” (Reflejo), “Regular”, “Highly Engaged” (Muy enganchado), “Fanatic” (Fanático) y finalmente “Addict” (Adicto).

Los grupos que más problemáticas exhibían eran los “Adictos” y los “Fanáticos”, los que tenían graves problemas relacionados con la sociabilidad y con su personalidad debido a la necesidad compulsiva de usar sus dispositivos.

En líneas generales, los jóvenes de ambos grupos más extremos exhibían signos que podrían indicar depresión, aislamiento social, ansiedad social, timidez, impulsividad y baja autoestima, siendo las mujeres el grupo con más propensión a tener tecnoadicción.

Signos que delatan a un menor tecnoadicto

En el caso que tengamos un adolescente o niño en casa y estemos preocupados por el tiempo que pasa junto a su smartphone o tablet, debajo de estas líneas podremos encontrar alguno de los signos más evidentes que indicarían que puede estar sufriendo de tecnoadicción.

Sin dudas, lo mejor en estas situaciones es conversar con un profesional para evaluar la situación y emprender el camino para que el niño o la niña no avancen en estas conductas perniciosas.

Sin embargo, no debemos dejar de tener en cuenta que la tecnología puede ser también uno de los mejores entretenimientos que existen, sobre todo para los más jóvenes, siempre y cuando se respeten los tiempos adecuados para todas las actividades. Es por ello que debemos evaluar correctamente la situación y no dejarnos llevar por nuestra propia experiencia, que proviene de cuando no existían estos dispositivos.

Para finalizar, las señales que debemos observar que nos muestran que nuestros hijos son tecnoadictos:

  • El joven siempre utiliza sus dispositivos para evadirse de los problemas o utiliza la tecnología como una forma de escapar de los problemas o calmar sus sentimientos de impotencia, culpa, ansiedad o depresión.
  • El adolescente o niño no le importa la realidad y sólo le presta atención a lo que sucede en las redes sociales y a los espacios en línea.
  • El joven comprueba constantemente su teléfono inteligente para ver si tienen mensajes o notificaciones sin leer, aun incluso cuando no haya sonado.
  • El niño o adolescente se pone de muy mal humor, o hasta incluso agresivo, cuando no puede contar con un celular o tablet.
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Graciela Marker

Periodista independiente con más de 20 años de experiencia en medios gráficos, audiovisuales y digitales. Formada académicamente en periodismo digital y comunicación multimedia, ámbito en el que se desenvuelve hace dos décadas. Especializada en ámbitos tales como la informática y la logística empresarial, entre otros.

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