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Significado de IOT: Que es el Internet de las Cosas

Cuando nos ponemos a explorar acerca de los alcances del llamado IOT o Internet de las cosas, en ocasiones quizás el concepto que existe tras ello nos traiga reminiscencias de alguna vieja novela de ciencia ficción que hayamos leído.

No es de extrañar que esto sucede cuando comprobamos que actualmente estamos rodeados de dispositivos y elementos que funcionan de manera coordinada gracias a las grandes posibilidades que ha brindado la masificación de Internet en las últimas décadas.

Hoy el llamado Internet de las cosas no sólo resulta indispensable para miles de usuarios en todo el mundo, sino que además se ha convertido en un elemento cotidiano en nuestras vidas, sin que quizás no hayamos dado cuenta.

No obstante, lo cierto es que aún muchos usuarios pueden llegar a confundir el concepto que encierra realmente el IOT o Internet de las cosas, y por ende no conocer los alcances reales de esta plataforma, que brinda una enorme cantidad de ventajas para quienes utilizan IOT en su vida cotidiana.

Te invitamos en este artículo a recorrer algunos de los aspectos fundamentales del IOT, su funcionamiento, conocer algunas aplicaciones y tecnologías disponibles de IOT, como así también a repasar algunos de los peligros que puede llegar a conllevar este sistema.

Significado de IOT

Comúnmente llamado IOT, las siglas corresponden al concepto en inglés Internet Of Things, que en castellano se traduce como el Internet de las cosas, y se trata de un concepto que fue acuñado en 1991, con el comienzo del uso de las etiquetas RFID dentro de las cadenas productivas de las grandes empresas.

Es así que de acuerdo a lo que señalan los expertos, el concepto de IOT surgió precisamente con el RFID, la cual es considerada como la primera tecnología del ámbito del Internet de las cosas.

Si repasamos un poco las características y los alcances fundamentales de la tecnología RFID, veremos que a grandes rasgos la misma incluye dispositivos que cuentan con un identificador único que permite rastrear un elemento que es parte del inventario de una empresa, permitiendo así una gestión total de un producto en particular a lo largo de todo la cadena productiva, su almacenaje, su distribución y su llegada al punto de venta.

De esta forma, no se trata de que el producto en cuestión se haya vuelto inteligente, sino que es la etiqueta RFID la que proporciona todos esos datos durante la trazabilidad del mencionado producto. Es por todo ello que el sistema RFID sigue hoy siendo considerado la primera tecnología del IOT.

Por tal motivo, podemos intuir que el Internet de las cosas o IOT apunta principalmente al concepto que señala que los objetos pueden ser identificables, rastreados y conectados de manera particular a través de la plataforma que nos brinda Internet.

A lo largo de los últimos años, en función de las grandes ventajas aportadas por el IOT en las empresas de todo el mundo, se ha ido desarrollando una idea semejante para el desarrollo de dispositivos y tecnologías IOT que puedan ser usadas por cualquier persona en su vida cotidiana. Claro que para ello era necesaria la masificación absoluta de Internet.

Y así llegamos a la actualidad, en la cual podemos encontrar disponibilidad de acceso a Internet en casi cualquier rincón del mundo, para poder conectarnos y ser parte de esta enorme plataforma que es la base fundamental del IOT.

Hoy podemos encontrar millones de dispositivos que se encuentran conectados a Internet, y sin que los usuarios nos demos cuenta, estos objetos se mantienen de forma constante recolectando y compartiendo datos a través de Internet, volviéndolos parte del concepto del Internet de las cosas.

Cualquier objeto, ya sea el más diminuto como el más inmenso, hoy puede ser parte integrante del Internet de las cosas, ya que con sólo disponer de los elementos necesarios para poder conectarse a Internet, pasan a ser un elemento del IOT.

Asimismo, en el caso de aquellos objetos que cuentan con sensores, no sólo se vuelven parte del IOT, sino que además se les añade la característica de poder convertirse en un objeto inteligentes, para lo cual también se requiere el uso del Internet de las cosas.

El avance que ha habido en los últimos años en torno al IOT ha permitido que el mundo que nos rodea haya cambiado notablemente, ya que ha combinado el espacio físico con el espacio digital, por lo que no es descabellado pensar que incluso en un cierto tiempo las personas incluso nos convirtamos en parte integrante del Internet de las cosas.

Cómo funciona IOT

Teniendo en consideración de qué se trata el concepto en torno al IOT y los alcances que puede llegar a tener esta plataforma, podemos deducir que en nuestro mundo actual existen dispositivos IOT para casi todo, partiendo por ejemplo de la base que nuestro teléfono celular es parte del IOT y lo usamos todos los días sin tener conciencia de ello.

En definitiva, se puede decir que prácticamente cualquier objeto físico puede transformarse en un dispositivo IOT, siempre que dispongan de los elementos necesarios que le permitan acceder y conectarse a Internet, a través de lo cual es posible entablar la comunicación necesaria para enviar y recibir datos, lo cual luego concluirá en una acción determinada y específica.

Para que ello suceda, un dispositivo IOT debe contar con uno o más sensores, los cuales serán los encargados de recolectar los datos específicos relacionados a la función que debe cumplir dicho dispositivo.

Los datos que han sido recolectados por los sensores que posee el dispositivo son enviados a un lugar específico a través de Internet, por lo que estos dispositivos IOT deben conectarse a través de plataformas inalámbricas de Internet, por Wi-Fi, 4G, 5G y otras, para poder transmitir esos datos y recibir datos que contengan ordenes en torno a la tarea que deben cumplir.

De esta manera, podemos decir que hoy es posible volver cualquier aparato en un dispositivo que sea parte del IOT, desde un sistema de calefacción de una casa, hasta un incluso una lámpara que puede ser encendida remotamente a través del teléfono celular del usuario, utilizando para ello el concepto de Internet de las cosas.

Por ende, un dispositivo de IOT puede ser desde un simple teléfono celular hasta un avión, ya que este último suele contar con varios componentes IOT pequeños, es decir sensores, a través de los cuales se envían y se reciben datos de suma importancia a través de Internet.

Y si exploramos aún más en el IOT nos encontramos con los grandes y ambiciosos proyectos de creación de ciudades inteligentes, las cuales para ser parte del sistema IOT dispondrían de millones de sensores que les permiten conectar absolutamente todo a Internet y así tener las características propias de una ciudad inteligente.

Debido a las características implícitas en el funcionamiento del IOT, podemos deducir que cada uno de los dispositivos IOT suelen generar de forma diaria gran cantidad de datos, por lo que debido al enorme volumen de información, cada vez es más frecuente que el IOT se encuentre asociado al Cloud Computing.

Cada vez son más las empresas y las personas individuales que optan por realizar el almacenamiento, la gestión y el procesamiento de los datos de los dispositivos IOT en la Nube, y esto se debe precisamente a la gran cantidad de datos que generan las aplicaciones de IOT.

Aplicaciones de IOT

Para hablar de aplicaciones de IOT en principio debemos saber que existen tres grandes categorías de dichas aplicaciones, de acuerdo al uso que se les dé y al ámbito en el cual serán aplicadas esas aplicaciones de IOT.

De esta forma nos encontramos con las aplicaciones IOT de infraestructura, las empresariales y finalmente las que utilizan los consumidores comunes, es decir aquellas desarrolladas para que los usuarios puedan aplicar en su hogar y en su vida diaria.

Dentro de las aplicaciones IOT de infraestructura podemos mencionar como ejemplo directo las ciudades inteligentes, y dentro del ámbito empresarial todas aquellas aplicaciones que se utilizan para gestionar correctamente toda la cadena de producción y distribución de los productos.

Pero sin lugar a dudas lo que más nos interesa repasar son aquellas aplicaciones de IOT que podemos encontrar en nuestra vida cotidiana, es decir las tecnologías que han sido desarrolladas para que puedan ser utilizadas por los usuarios comunes.

De esta manera, entre otras encontramos los productos denominados Wearables, que incluye por ejemplo Smart Band, gafas virtuales, dispositivos de rastreo GPS, y demás. Los llamados Wearables consisten en pequeños dispositivos electrónicos, que en general poseen una gran capacidad de hardware, los cuales se encuentran equipados con sensores, a través de los cuales recolectan diversos datos, luego de lo cual organizan y muestran esa información al usuario.

Los dispositivos Wearables son extensamente utilizados por quienes suelen practicar deportes, para poder llevar un registro de dicha actividad, pero además también se utilizan en el ámbito médico para poder monitorear a un paciente cuando ya fue enviado a su casa padeciendo alguna patología crónica.

Otra de las aplicaciones de IOT muy comunes por estos días son los dispositivos utilizados para realizar el monitoreo de tráfico. Un ejemplo claro de ello es toda la información sobre el tráfico de un determinado lugar, que podemos obtener a través de nuestro teléfono celular en tiempo real.

Para ello el usuario debe disponer en su teléfono móvil de aplicaciones al estilo de Google Maps o Waze, que son las encargadas de enviar a nuestra terminal a través de internet, la información necesaria para que conozcamos en estado del tráfico por donde vayamos a circular.

También podemos encontrar aplicaciones de IOT en nuestro hogar, para poder realizar una gestión adecuada de diversos aspectos, como por ejemplo establecer los parámetros de uso energético para poder ahorrar electricidad.

Para ello se utilizan unos dispositivos denominados medidores de energía inteligentes, los cuales se encuentran equipados con sensores que permiten recolectar información y gestionar el uso de la energía de acuerdo a nuestras necesidades.

Esto mismo puede replicarse para las más diversas aplicaciones de IOT, incluyendo sistemas para controlar el suministro de agua, la calefacción, la apertura y cierre de ventanas y puertas, los periodos de riego del jardín y demás.

Lo cierto es que hoy existen aplicaciones de IOT para una enorme variedad de tareas específicas, desde los automóviles inteligentes, la automatización del hogar, los wearables, electrodomésticos controlables, e incluso para nuestros momentos de ocio y entretenimiento.

Tecnologías que se usan en IOT

Hemos repasado hasta aquí algunas de las principales aplicaciones de IOT que podemos llegar a utilizar habitualmente en nuestra vida diaria, para poder así tener una idea de los enormes alcances que puede tener esta plataforma.

No obstante, lo cierto es que para que los dispositivos que son parte del Internet de las cosas funcionen correctamente y cumplan con la función específica que deben llevar a cabo, es necesario que en la ecuación se apliquen las tecnologías que se usan en IOT.

La inquietud que por lo general surge cuando pensamos en el funcionamiento de las plataformas de IOT se centra casi siempre en cómo se produce la comunicación de un dispositivo con otro incluso de forma remota, para enviar determinadas ordenes que serán cumplidas por uno de los dos dispositivos IOT.

La información es enviada y recibida y diversas oportunidades. Por ejemplo, un sensor de movimiento de un sistema de seguridad hogareño recolecta información y envía a otro dispositivo remoto esos datos. El segundo dispositivo tiene la capacidad de analizar la información recibida, y ante el peligro de que algún delincuente ande merodeando la casa, enviará información a un tercer dispositivo. Esta información será una orden, por ejemplo bloquear las cerraduras de las puertas de la casa.

Ahora bien, detrás de ese inmediato pero complejo proceso existen determinadas tecnologías que usan en IOT para que ello sea posible, siendo por supuesto la conexión a internet el elemento más imprescindible en este escenario.

Entonces necesitamos contar con dispositivos que posean la tecnología necesaria para conectarse a internet y al mismo tiempo debemos contar con una infraestructura de telecomunicaciones que los soporte.

Básicamente, la conexión a internet lo es todo, sin ella es imposible poder crear una plataforma de IOT. Para ello también es necesario contar con conexiones de importantes velocidades y totalmente estables, y por fortuna en cada rincón del mundo cada vez esto es más frecuente.

Asimismo, con el fin de que los dispositivos puedan comunicarse entre sí a través de internet, es necesario contar con la tecnología de IOT necesaria para poder recoger datos y enviarlos a otros dispositivos para que esa información sea analizada.

Por tal motivo, dentro de las tecnologías que se usan en IOT es sumamente importante el protocolo de comunicación que van a utilizar todos los dispositivos conectados entre sí. Por fortuna, cada vez son más los dispositivos que cuentan con las últimas tecnologías de IOT, y que facilitan notablemente al usuario el hecho de poder conectarlos entre sí, para lo cual suele aplicarse un protocolo estándar.

Por otro lado, también juegan un rol preponderante las tecnologías IOT que se usan para el funcionamiento de cada uno de los dispositivos, incluyendo por ejemplo los procesadores de información, los sensores y demás, a lo cual se suman las tecnologías de comunicación, incluyendo redes WiFi y redes móviles 3G, 4G y 5G.

Ejemplos de IOT

El uso de dispositivos y plataformas de internet de las cosas están cada vez más extendido en el mundo, y es por ello que ya cientos de empresas han comenzado a diseñar lo que serán las ciudades inteligentes del futuro.

Mientras tanto, lo cierto es que en la actualidad existen una enorme variedad de dispositivos que se aplican en la generación de sistema de IOT. A continuación repasamos algunos de los ejemplos de IOT más comunes por estos días.

Smart band: Se trata de relojes inteligentes que cumplen una función de monitoreo de diversos aspectos relacionados al estado físico del usuario, precisamente para cuando se realiza ejercicio, ya que permite controlar entre otras cosas las pulsaciones, las calorías, los kilómetros recorridos y demás, todo ello gracias a un sensor que toma los datos de nuestra propio cuerpo.

Cerraduras de puertas: Se trata de una tecnología doméstica que permite bloquear y desbloquear las puertas de nuestra casa de forma remota a través de la comunicación que mantiene con por ejemplo nuestro teléfono celular.

Calefacción: Se trata de sistemas inteligentes de calefacción que permiten controlar el consumo de forma remota, para de esta manera generar un ahorro en el consumo del servicio de gas que provee la calefacción de nuestro hogar. Para ello se instalan sensores que brindan la posibilidad de controlar la temperatura ambiente en todo momento y en tiempo real.

Asistentes personales: Cada vez más populares entre los usuarios, los asistentes personales al estilo de Alexa de Amazon o el Google Home, son básicamente dispositivos de tecnología de automatización, que permiten ser operados a través del reconocimiento de voz del usuario y son capaces de recibir órdenes y ejecutarlas, por ejemplo prender la televisión, reproducir música, etc.

Sistemas de seguridad: Disponiendo de varios sensores y dispositivos que se comunican entre sí a través de internet, podemos crear un completo sistema de seguridad de nuestro hogar utilizando tecnologías de IOT. A través de nuestro teléfono celular podemos controlar y gestionar de forma remota las diferentes acciones que deseamos que realicen los dispositivos IOT ante cualquier situación sospechosa de la cual hayamos sido notificados a través de la plataforma.

Roomba: Se trata de un dispositivo inteligente que también es capaz de ser parte de una infraestructura hogareña del internet de las cosas, con la cual podemos mantener nuestra casa limpia.

Refrigeradores inteligentes: Básicamente son heladeras hogareñas que incluyen una serie de sensores y dispositivos que permiten conocer al detalle cuáles son los alimentos que nos están faltando. El refrigerador se conecta a internet y se comunica con nuestro teléfono celular para notificarle la falta del producto en cuestión, para de esta forma generar un recordatorio que nos notifique que debemos comprar dicho alimento antes de volver a casa.

Existen un sinfín de dispositivos que hacen uso del internet de las cosas para brindarle al usuario el mayor confort y la posibilidad de gestionar cualquier tipo de acción de manera remota, y lo cierto es que no existen límites al hablar de desarrollos futuros en el campo de las tecnologías de IOT.

Además de los ejemplos mencionados, podemos citar también los sistemas de riego y jardinería inteligente, sistemas para el cuidado de mascotas, todo tipo de wearables para personas y también para mascotas, entre muchos otros.

Sin lugar a dudas, existen una gran variedad de diferentes dispositivos de IOT en el mercado actual, cada uno de los cuales pueden adaptarse a las necesidades específicas de cada usuario, y lo cierto es que si hablamos del futuro del internet de las cosas, podemos vislumbrar un desarrollo cada vez mayor en este ámbito.

Hasta el momento podemos asegurar que el IOT ha logrado instalarse en la vida cotidiana de la gente, en mayor o menor medida, y lo cierto es que ha generado un cambio notable en el modo de llevar a cabo los negocios e incluso la vida cotidiana.

Imaginemos entonces que con algunos años más, las tecnologías de IOT llegarán a convertirse en algo realmente imprescindible. En el futuro las casas y los medios de transporte serán cada vez más inteligentes, la salud dará un salto cuantitativo y cualitativo en la prevención de enfermedades y tratamientos a tiempo, y en nuestra vida diaria podremos automatizar tareas específicas para poder disponer de mayor cantidad de tiempo.

Luego vendrán las ciudades inteligentes, que serán en definitiva la solución a importantes problemas que hoy enfrentan las comunidades de diversas partes del mundo, como la contaminación, los accidentes viales y demás.

Vamos camino a ello, pero lo cierto es que no todo es color de rosa en el ámbito de las tecnologías y aplicaciones de IOT, sino que para muchos expertos estas plataformas poseen altos riesgos y peligros concretos, por lo que combaten la extensión de su uso.

Los peligros de IOT

Como hemos visto en este artículos, cada vez son más los dispositivos inteligentes que se lanzan al mercado diariamente, y que no sólo nos tientan con sus diseños innovadores y la promesa de poder brindarnos una vida mejor y más cómoda, pero lo cierto es que no todo es como se muestra, y lejos de ser aparatos perfectos que buscan mejorar nuestro estilo de vida cotidiano, terminan convirtiéndose en la puerta de ingreso a nuestra privacidad y con nuestro consentimiento.

De acuerdo a estadísticas actuales a nivel global, se estima que en poco tiempo un gran porcentaje de la población de todo el mundo utilizará más de tres dispositivos inteligentes básicos, incluyendo smartphones, tablets, televisores, webcams o equipos de conexión a Wi-Fi.

Esto significa que a través de los dispositivos inteligentes, que permitirán a los usuarios realizar monitoreos e interactuar, entre otras cosas, también estarán transmitiendo de forma permanente datos personales y privados de quienes los utilizan.

Debido a ello, el principal riesgo que conlleva la utilización de la Internet de la cosas reside en la seguridad, ya que tengamos en cuenta que lo cierto es que el principal problema radica en que los códigos nunca llegan a poder ser perfectamente seguros.

Este peligro se acrecienta más aún si tenemos en cuenta que en el afán de poder lanzar al mercado nuevos e innovadores productos en cortos lapsos de tiempo, puede provocar que muchos nuevos equipos incluyan un software mal construido sin mayores evaluaciones previas de seguridad.

Hoy podemos incluso encontrar pequeñas fallas de seguridad en dispositivos inteligentes que tenemos en nuestro hogar, tales como televisores, cámaras web, impresoras, routers Wi-Fi, tablets y demás, que debido a que han sido lanzados de forma anticipada, terminan teniendo grandes grietas en lo que respecta a la protección de nuestros datos frente al mundo cibernético y los riesgos que ello representa.

Nuestra información en manos desconocidas

Es bien conocida la batalla que existe entre dos bandos muy bien definidos, aquellos que evitan utilizar servicios de grandes empresas como Google, Yahoo, Microsoft y demás, porque aseguran que detrás del servicio existe un gran negocio de venta de nuestra información personal, cuestión que no está lejos de la realidad, y por otro lado el bando de quienes consideran que por ejemplo brindar nuestra información a Google es el costo que debemos pagar por recibir un servicio que se ajuste perfectamente a nuestros gustos y necesidades.

Más allá de la postura que tomemos frente a esta realidad innegable, lo cierto es que en muchos casos los dispositivos que se encuentran dentro de la plataforma del IOT toman nuestra información personal para transmitírsela y vendérsela a terceros, y al mismo tiempo las pequeñas grietas en la seguridad cibernética de muchos de estos equipos puede provocar que nuestros datos sensibles caigan en manos de ciberdelincuentes.

Uno de los principales aspectos que persigue la plataforma del Internet de las cosas es brindarle al usuario la mayor comodidad, es decir poder controlar los dispositivos con la menor intervención humana posible.

De allí que el reconocimiento de voz se haya convertido en los últimos años en la vedette de este sistema. Esto sin dudas nos brinda una gran comodidad, sobre todo si tenemos en cuenta que por ejemplo podemos controlar un televisor sólo con nuestra voz.

No obstante, lo desconcertante de la situación se plantea cuando grandes empresas nos advierten sobre los riegos que incluye la utilización de este tipo de tecnologías que parecieran que vienen a mejorarnos la vida.

Tal es el caso de LG, que en uno de sus modelos de televisores inteligentes, que incluye la posibilidad de controlar el aparato a través de la voz del usuario, advierte: “Si sus palabras habladas incluyen información personal confidencial o de otra persona, esta información será uno de los datos capturados y transmitidos a terceros a través del uso del reconocimiento de voz”.

¿Qué quiere decir esto? ¿Qué este tipo de equipos pueden llegar a escuchar conversaciones privadas? Pues está muy cerca de ello, y que en definitiva cuando estamos en la sala de nuestro hogar, cerca de ese hermoso y moderno televisor que compramos, que escucha nuestra voz y responde tal como si fuera nuestro esclavo, es posible que también transmita las conversaciones que tienen lugar en dicho espacio, invadiendo por completo nuestra privacidad.

Pero esto no es todo, ya que algo que se vuelve aún más alarmante reside en muchas cámaras web inteligentes, que según diversos estudios pueden ser activadas remotamente por hackers, quienes pueden capturar con nuestra propia webcam imágenes privadas de nuestra vida y retrasmitirlas en tiempo real en Internet a través de un streaming y utilizando además para ello nuestra propia conexión a la red de redes.

En lo que respecta a la usurpación de la conexión a Internet de nuestro hogar, esto se debe principalmente a que la mayoría de los usuarios comunes suelen adquirir un router, conectarlo y sin más comenzar a utilizarlo, sin tomar el recaudo de modificar la contraseña que este equipo ha traído por defecto, que en la mayoría de los aparatos utilizan la palabra “admin” como usuario y contraseña. Asimismo, es sabido que rara vez el tráfico transmitido se encuentra cifrado.

De esta forma, oídos y ojos extraños entran en la intimidad de nuestro hogar y no sólo nos dejan expuestos a tecnologías invasivas utilizadas para la nueva era de la publicidad orientada, sino que además pueden ponernos en riesgo, cuando nuestra información personal es utilizada por personas malintencionadas y ciberdelincuentes, que constituyen el mayor peligro de Internet en general, más allá de con qué equipo nos conectemos y de qué forma lo hacemos.

¿Cómo podemos protegernos?

En el afán de poder proteger nuestra información y reducir la exposición que podemos llegar a tener al utilizar dispositivos inteligentes en base al Internet de las cosas, no es necesario que tomemos decisiones drásticas del tipo aislamiento absoluto de la tecnología, porque lo cierto es que hoy prácticamente nadie puede vivir alejado de ella, si es que estamos insertos en el mundo de la globalización.

Podemos evitar utilizar dispositivos y servicios online para los momentos de esparcimiento y recreación, pero no podemos dejar de utilizar estas herramientas cuando las necesitamos para nuestros trabajos diarios.

No obstante, existen una serie de recaudos que podemos tener en cuenta en el momento de la utilización de esta plataforma, y que debemos implementar siempre que estemos ante la posibilidad de una futura compra de un nuevo dispositivo inteligente.

En principio, es aconsejable antes de adquirir un aparato que incluya este tipo de funcionalidades, realizar una búsqueda en Internet sobre el mismo, con el objetivo de conocer información y opiniones acerca del equipo.

Además es importante que antes de comprar conozcamos las políticas de privacidad que posee el mismo y los servicios que ofrece, en relación a la recopilación de datos, cómo serán almacenados y utilizados los mismos.

Una vez que hayamos realizado dicha compra, es fundamental que modifiquemos nombres de usuario y contraseñas, si es que lo incluye, y que creemos password que sean complicadas de adivinar. En este punto, también es conveniente que de forma frecuente modifiquemos las credenciales de acceso al dispositivo.

Cuando nos encontremos en la instancia del uso frecuente de nuevo dispositivo, es importante que siempre estemos al tanto de la actualización de firmware y parches de seguridad, que nos permiten protegernos de las posibles vulnerabilidades halladas por los desarrolladores en el software.

Pero sobre todas las cosas, es sumamente importante que tomemos los recaudos necesarios para proteger nuestra red privada de Internet, ya que a través de los cuidados pertinentes de nuestra conexión Wi-Fi también estamos protegiendo los dispositivos conectados a la red.

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